Ideas clave:
- Las probabilidades de que se apruebe la Ley CLARITY han bajado al 50 % para 2026.
- A los líderes del Senado no les quedó claro el texto sobre la estructura del mercado.
- La regulación de las criptomonedas se vio sometida a la presión de otras disputas legislativas.
Galaxy Digital ha rebajado sus previsiones sobre la Ley CLARITY a medida que se reducía el tiempo de debate en el pleno del Senado. La empresa advirtió de que los legisladores tenían poco margen para sacar adelante el proyecto de ley sobre la estructura del mercado de las criptomonedas antes del receso.
La Ley Clarity se convirtió en un problema de timing, no en un rechazo por motivos políticos. El proyecto de ley tenía como objetivo crear una normativa sobre criptomonedas para los activos digitales en Estados Unidos. Sin embargo, a los líderes del Senado aún les faltaba un borrador consensuado entre las comisiones de Banca y Agricultura, así como una ruta confirmada para su tramitación en el pleno.
Las posibilidades de que se apruebe la Ley CLARITY disminuyen a medida que se va ajustando el calendario del Senado
El director de investigación de Galaxy, Alex Thorn, dijo que la empresa había rebajado su estimación de aprobación a una probabilidad del 50 %. Mencionó que no había un texto unificado del Senado, ni un calendario fijo para el pleno, y que el margen de tiempo se estaba reduciendo. Esta rebaja se produjo tras otras revisiones anteriores, a medida que el calendario del Congreso se iba debilitando.

Galaxy ya había rebajado la estimación del 75 % al 60 % el 9 de junio. La empresa había revisado al alza su previsión anterior el 22 de mayo, cuando el impulso parecía más sólido. Ese cambio puso de manifiesto lo rápido que el tiempo del Senado se convirtió en el principal riesgo.
Thorn dijo que la última revisión se centró más en el calendario que en el fondo. Esa distinción era importante porque el proyecto de ley seguía contando con el interés de ambos partidos. Sin embargo, el apoyo por sí solo no garantizaba que se debatiera en el pleno antes de que los legisladores se marcharan de Washington.
El calendario del Senado fue lo que provocó la presión inmediata. Los legisladores entraron en un periodo de trabajo desde el lunes hasta el 10 de julio. A partir de ahí, la cámara se enfrentó a un número limitado de días laborables antes de su tradicional receso de agosto.
Según los registros del Senado, los legisladores tenían previsto marcharse el 8 de agosto. Estaba previsto que volvieran a Washington el 14 de septiembre. Ese intervalo redujo las posibilidades de aprobar un proyecto de ley sobre la estructura del mercado antes del otoño.
La Ley CLARITY se enfrenta a otras prioridades del Senado
La Ley CLARITY también se vio sometida a presiones derivadas de disputas políticas ajenas al tema. Thorn señaló el debate sobre la Ley SAVE como una nueva causa de retraso. Ese asunto acaparó el tiempo de los líderes después de que el presidente Donald Trump lo vinculara a la legislación sobre vivienda.

El conflicto encareció la organización de una votación sobre las criptomonedas. Los líderes del Senado aún tenían que ocuparse de otros asuntos pendientes. Esa lista de asuntos redujo el tiempo disponible en el pleno para tratar la normativa sobre las criptomonedas.
Thorn también se refirió al artículo 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera. La Cámara de Diputados no había aprobado una medida de renovación vinculada a ese programa. Ese contratiempo añadió otro punto de discordia al calendario legislativo.
La Ley de Autorización de Defensa Nacional para el año fiscal 2027 supuso una presión adicional. El Congreso suele considerar que la ley de defensa es una ley que hay que aprobar sí o sí. Los legisladores suelen vincular ese proceso a disputas políticas, lo que ralentiza la gestión de los debates en el pleno.
Esa agenda tan apretada dificultó el avance del proyecto de ley a corto plazo. El problema no fue que se viniera abajo el apoyo del sector. Más bien, la medida se topó con el mismo cuello de botella que suele retrasar la legislación financiera.
La audiencia sobre la Ley CLARITY mantiene viva la regulación de las criptomonedas
La sesión de la Cámara de Representantes prevista para el 17 de julio se centró en la Ley CLARITY. Los legisladores tenían previsto examinar el proyecto de ley como parte del debate más amplio sobre la estructura del mercado. Esa sesión podría influir en las negociaciones del Senado, pero no se reservó tiempo para su debate en el pleno.
El proyecto de ley pretendía definir cómo supervisan las agencias federales los activos digitales. Su objetivo era separar el tratamiento de los valores de la supervisión de las materias primas en los mercados de criptomonedas. Sus defensores argumentaban que unas normas más claras reducirían la regulación impulsada por la aplicación de la ley.
Los grupos bancarios y varios demócratas plantearon objeciones. Argumentaron que el proyecto de ley podría permitir que las empresas de criptomonedas ofrecieran rendimientos de stablecoins sin tener que cumplir normas similares a las de los bancos. Esa preocupación hizo que la legislación siguiera expuesta al riesgo de negociación.
Esta reacción también puso de manifiesto por qué el texto del Senado seguía sin estar cerrado. Los legisladores de las comisiones de Banca y Agricultura aún tenían que poner de acuerdo las competencias, las normas de protección al consumidor y la supervisión del mercado. Sin ese acuerdo, los líderes tenían pocos motivos para programar una votación.
La presión del sector siguió presente en segundo plano. Stand With Crypto publicó una carta firmada por más de 200 empresas y organizaciones del sector de las criptomonedas a principios de junio. El grupo instó al Senado a aprobar la medida antes de que se cerrara el periodo de sesiones.
Más tarde, las fuerzas del orden y las organizaciones católicas advirtieron a la Casa Blanca de las lagunas en la supervisión. Argumentaron que unas medidas de control poco rigurosas podrían suscitar preocupaciones sobre el blanqueo de capitales. Esas objeciones aumentaron la tensión política en torno a un calendario ya de por sí apretado.
La siguiente prueba dependía de la sesión de julio y de las negociaciones en el Senado para redactar el texto. Un texto unificado y una fecha para su debate en el pleno aumentarían las posibilidades del proyecto de ley. Sin ambos, la Ley de Claridad corría el riesgo de quedarse fuera del plazo antes del receso.






